Batalla interior

No entiendo por qué me cuesta tanto no comer ciertos alimentos. Tengo restringido, por orden médica, no consumir más de dos carbohidratos por semana y parece que mi cerebro  interpreta que es por día.

Quiero hacer el cambio ya. Mi cuerpo lo necesita. Mi mente también. Pero no se por qué comienzo con mucha energía un lunes a las siete de la mañana pero a las tres de la tarde ya estoy con un ataque de ansiedad que me asfixia.

Tengo acceso a encontrar diferentes alternativas para desayunar, almorzar, merendar. Incluso para esa transición de tarde a noche que me dan ganas de picotear algo.

Pero no, hago malas elecciones. Carbohidrato, carbohidrato, carbohidrato.

¿Tanto me puede costar seguir con una dieta? ¿Tanto me puede costar entender que necesito hacer un cambio de hábitos alimenticios urgente? ¿Tanto poder tiene la comida sobre mí? ¿O es la ansiedad la que no me deja tomar elecciones correctas?

A veces me siento como una adicta porque no puedo controlar las ganas de comer pan. Me levanto, voy, abro la bolsa y me digo que no. Que mejor que no. Cierro la bolsa y me siento y en la cabeza aparece un pájaro carpintero que no para. NO PARA.

Y así puedo estar un buen rato hasta que me doy por vencida y como el pan.

Después me siento con culpa, obvio. Y eso me angustia. Y me genera ansiedad. Y me provoca querer comer más pan.

¡Ahhhhh! Necesito cortar con este círculo vicioso porque me hace mal.

Obvio, lo que me angustia es no tener control. Lo sé. Años de terapia me permiten hacer un análisis de mí misma. Pero… ¿en este caso está mal querer tener el control? Es decir, esto es un tema de salud.

Y hablando de control, ¿cómo es que soy tan correcta y responsable con cosas de los demás y no con cosas mías? ¿Cómo es que puedo tener el control de tomar los suplementos de vitaminas y no de la comida?

¿Qué mierda me pasa con la comida? ¿Cuál es mi trauma? ¿Cuál es mi problema? ¿Cómo lo soluciono o curo? ¿Cómo? ¿CÓMO?

Necesito hacerlo porque me estoy volviendo loca. Y porque si no lo hago también es posible que me enferme y me muera. Y no quiero eso. Se que me voy a morir pero no quiero enfermarme.

¿Qué hago cuando tengo esas ganas de comer pan? ¿La solución es no comprarlo? ¿La solución es tenerlo bajo llave? ¿QUÉ HAGO? Me desespera. Me desespera que un pedazo de pan me controle tanto las emociones. ¡ES UN FUCKING PEDAZO DE PAN!

Bueno, también son las papas, las pastas, el arroz, la pizza, las empanadas y las papas de nuevo.

Parece que nada puedo controlar. Que lo que más me gusta es lo que me hace mal. Y… creo empezar a entender por qué esa rebeldía de comer igual por más que me haga mal. Quizás me equivoqué (o no) pero capaz tiene que ver con eso de que la pasé tan mal en los primeros años de mi vida, que ahora quiero pasarla bien y lo asocio con comer.

Porque también tuve problemas con la comida. Y con no comer. Y entonces… ¿cómo ahora voy a no comer algo?

Tal vez mi cerebro este haciendo una asociación errónea de lo que es “disfrutar”. O lo tiene asociado a comer carbohidratos y cuando deseo no comerlos, se desata una batalla en mi interior tan pero tan grande que lo único que me queda es comer el maldito pedazo de pan.

¿Pero es así? ¿Tan grande es esa batalla? ¿No hay forma que sea diferente? ¿Cómo puedo hacer en ese momento para sentirme bien por no comer lo que no debo? ¿Cómo puedo decirle a mi cerebro que pare con este círculo vicioso y que, por lo menos, construyamos uno nuevo que sea beneficioso con nuestra salud física y mental?


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