La que soy

Vuelvo a querer conectarme conmigo y automáticamente pienso en la escritura y en el arte como puente. Tanto tiempo poniendo excusas y otras prioridades. Siento un poco de culpa. Pero no me quiero llenar de esas emociones. Quiero dejarle lugar a otras, incluso a nuevas. 


Sí, sé que soy de las que cuando algo se le mete en la cabeza quiere hacer todo al mismo tiempo. Pero vamos che… ¡Si sabemos que nos cuesta incorporar nuevos hábitos a la rutina! Ya ni recordamos cuántas veces lo intentamos. Pero no importa. Acá estoy de nuevo, lista para comenzar de a poco a construir un nuevo camino que puedan compartir todas mis versiones: la que un día se levanta y está llena de energía con ganas de hacer varios proyectos a la vez, la que siente que le falta tiempo para hacer lo que quiere, la que le genera ansiedad no poder controlar todo. La que llora cuando ve que alguien llora o sufre incluso cuando es ficción, la que tiene miedo a muchas cosas que creía que eran sin sentido pero que de a poco recuerda situaciones de su infancia y adolescencia y entiende el por qué, la que tiene bronca por las situaciones dolorosas que tuvo que pasar, la que se ve a sí misma como una nena en un rincón llorando sola y sueña con abrazarla y decirle que todo está bien, que ya pasó.

 

Soy la que la angustia querer comer alimentos que sabe que no debe, la que piensa en que hay que ser un poco más flexible con una misma y come eso que quería, la que se angustia de pensar que no tiene el control de su vida, la que imagina que un día el índice glucémico le va a subir tanto que se hará diabética. La que todas las semanas se promete a sí misma que vamos a seguir al pie de la letra una dieta y a los cinco minutos ya está pensando en harinas o cereales. La que tiene miedo al sufrimiento físico pero durante su adolescencia se cortaba los brazos y muslos. La que le tiene pánico a la muerte y no quiere morirse y pensar en que es algo que no puede controlar y que va a pasar de todas formas puede hacer que se derrumbe emocionalmente durante horas e incluso días.

 


La que se pinta las uñas para decorar sus manos pero a los dos días ya están todas despintadas. La que busca métodos para que sus rulos exploten. La que se cuida el rostro casi todas las mañanas pero se olvida de hacerlo a la noche. La que lee y se queda dormida. La que quiere que su ropa hable. La que tiene ropa que no le entra pero la tiene para cuando baje de peso. La que un día se hartó de no bajar de peso y se compró ropa acorde a su presente pero sigue teniendo la otra vaya una a saber por qué.

 

La que toma mate y hace una lista imaginaria de todo lo que tiene que hacer en el día. La que busca papel y lapicera para materializar esa lista. La que busca las microfibras para llenar de colores esa hojas. La que hace mándalas mientras escucha música para relajar. La que quiere aprender a hacer puntillismo. La que quiere decorar cientos de macetas para después llenar de cientos de plantas diferentes. La que le gusta tocar el pasto con el pie desnudo. La que le gusta el agua y meter el pie desnudo en cada lago, laguna o río. La que nació en una ciudad en la costa de la provincia de Buenos Aires pero ama las montañas y el bosque.


La que madruga aunque sea domingo o feriado. La que quiere leer un libro por semana y apenas si consigue leer uno por mes. La que prende un sahumerio para inspirarse y para hacer meditación y para hacer ejercicios de yoga. La que quiere aprender a amarse y respetarse y tratarse bien sin importar los kilos ni la forma de su cuerpo. La que se ríe a carcajadas y eso contagia al resto. La que le cuesta dar abrazos y compartir sus sentimientos pero es algo que necesita tanto de las demás personas. La que busca ser coherente entre lo que siente, piense, dice y hace. 

 

La que creía que tenía que mantener vínculos con personas por el simple hecho de llevar el mismo ADN a pesar de todo el dolor que causaron. La que aprendió que no debe obligarse a perdonar a nadie y que debe respetar sus emociones. La que entendió que no puede hacer nada para cambiar su pasado, que sí, es muy triste y cruel pero ahora tiene a su alcance las herramientas para construir su presente y proyectar el futuro. La que se dio cuenta que ya no está peligro y no debe estar a la defensiva siempre.


La que busca cómo unir la vida analógica con la digital, la que usa el trabajo como escapatoria. La que duda de la astrología pero sabe que es Libra de sol y luna con ascendente en Géminis. La que lee el horóscopo y si dice cosas que le gusta, le cree y si no “no es ciencia, no es verdad”. La que que sueña con escribir varios libros. La que decora mentalmente un cuarto de escritura en su casa. La que organiza viajes imaginarios por todo el mundo creyendo que eso hará que se cumplan. La que sueña con resignificar su pasado y usar su experiencia para darle una mano a otras. Pero sobre todo, soy la que está en una búsqueda constante de ser la mejor versión de mí misma.

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