Piedras

Todos los días una piedra diferente. Pero no son de las que te hacen tropezar sino de las que no te dejan avanzar.
¿Por qué? ¿Qué pasa? ¿Para qué?

¿Qué tenes preparado para nosotros que hace no poder seguir con nuestros planes? ¿Es algo que estábamos esperando? ¿Es algo nuevo?

No tengo miedo de lo que pueda venir. Creo que ya estoy preparada para todo.

No estoy con ataques de ansiedad. Si un poco ansiosa. Lo estuve controlando todos estos días, paciente, aguardando sin chistar. Pero lo de recién fue un balde de agua fría.

Se lo que tengo qué hacer. No se con lo que voy a encontrarme. Lo más difícil es no saber cómo voy a reaccionar si esto me cambia los planes.

¡Ay Buenos Aires! ¿Tan enfermo es tu amor que me querés retener sin reparar en las consecuencias?

¿Cuántas piedras tenes preparadas?

Solo para que sepas… estoy entrenada para convertir esas piedras de barreras en camino.

Cuando dejé de preguntar el por qué por un para qué, la forma en la que vivía cambió. Empece a escribir como forma de refugio, de escape a la realidad. Con los años, aprendí que la escritura me ayudaba tanto para liberar emociones como para sanarme.

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