¿Que qué quiero escribir? Porque hay algo desde que me levanté que me hace querer escribir. Bueno, acá estoy. Ya abrí el Word. No, no agarré el cuaderno porque me cansa escribir a mano. Y si de antemano ya se que me cansa es porque voy a escribir mucho, ¿no?

 

Como nos conocemos. Pero ahora, ¿sobre qué querés escribir? ¿Será acaso sobre esa sensación que tenés de estar cansada de no tener tiempo para hacer las cosas que querés? ¿Que sentís que vas detrás de una zanahoria, trabajando, trabajando para ganar dinero que se te va en cuentas? No seas injusta Vir, te vas 6 días de mini vacaciones a un lugar que tenías muchas ganas desde hace tiempo y, como si fuera poco, te vas en el momento que quería (luna llena) y… pará, pará… lograste cerrar acuerdos comerciales que te permitirán hacer varias excursiones a cambio de trabajo. ¿De verdad sentís que solo trabajás y no obtenés nada a cambio? ¡Vamos! Quizás ahora que lo escribís, que lo ves más claro, puedas cambiar de parecer. O de sentir. ¿No?

 

¿Qué no tenés tiempo para hacer ese curso que te compraste en tu cumpleaños? ¡Pero si sos vos la que elije ver televisión a la noche! Ah sí, me vas a decir que es porque estuviste todo el día en la computadora y que llega un horario en el que querés desenchufarte. ¡Contate otro!

 

¿De qué te desenchufás? Si entrás a Twitter. No, no estoy diciendo que entrar a Twitter a informarte, a leer, a descontruirte sea algo que está de más. Pero no me vengas con la excusa que necesitás desenchufarte. Capaz sea porque el curso sea sobre algo relacionado con tu trabajo. Puede ser, quizás. Pero acá lo que quiero destacar es que vos elegís en qué poner tu tiempo. O sos vos la que decide pasar más de 3 o 4 días encerrada en su casa. ¡Dale! Que eso no es saludable y lo sabés. Te quema la cabeza. Aparte, teniendo tan cerca el Parque Centenario donde podrías ir a ver un poco de verde y respirar aire un poco puro y vos, vos elegís quedarte en tu casa. Ni siquiera tu casa, tu cuarto. Un dos por tres, todo apretada. Un lugar donde trabajás y descansás. Así, sin división. Quizás sea tiempo de ponerle prioridad a ciertas cosas que estás dejando de lado. Ya sé que te cuesta salir de tu casa y no es que quiero analizar el por qué, pero dale… empezá a salir más. Ya que no salís de tu casa para ir a trabajar, por lo menos hacelo para despejar esa cabeza que no para ni un minuto. Y porque aparte tenés esa posibilidad. Lograste mantenerte económicamente con un trabajo que no te necesita en un lugar fijo. No, no te digo que vayas al parque a trabajar. Pero podés ir y, si surge algo urgente, lo podes intentar resolver desde ahí o estás a cuatro cuadras para volver.

 

Andar en bici. ¿Por qué tenés que salir solo cuando va tu hermano? ¿No podés hacerlo una práctica solitaria? Sí, ya se que te da miedo. Pero bueno, de última no vayas hasta la Costanera Sur. Elegí otro camino, uno que sepas que va a estar lleno de gente igual que te haga sentir “segura”. ¿Por qué no vas para el lado de Aeroparque? No sé, pienso en voz alta o, mejor dicho, tecleo en voz alta.

Somos mucho de irnos para el lado de lo negativo. De ver todo pintado de negro al toque. Pero acá esta la escritura que te salva y te permite analizar lo que te pasa. Porque capaz ahora dejás de escribir y te vas a preparar mate sintiendo que al final en qué quedó todo esto que escribimos. Pero interiormente sabemos que hicimos algo, que algo se movió, algo cambió, algo creció, algo mutó. Y eso es un privilegio. Tenemos la suerte de exteriorizar lo que nos pasa y eso es un privilegio.

 

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Texto escrito por la mañana. Sin pensar, sin analizar. Una charla entre mi yo consciente y la voz que tengo dentro (que no se si es mi consciente también, pero la quiero igual). Está bueno dejarse llevar, escribir, preguntar, responderse. 

2 comentarios en “Querido diario: Solo quiero escribir

  1. Estos últimos días he tenido una lucha interna, un poco de crisis existencial. Pasan los días y no siento esa chispa, eso que te hace existir, yo me pregunto constantemente: ¿A dónde voy?

    Leo tu publicación y me engancha. Me doy cuenta de que, he perdido el interés por aquellas cosas que me fascinan, que las he dejado de hacer porque, no sé el por qué en realidad.

    Voy y vengo, tratando de vivir una vida que, quizás no me pertenece, en un trabajo que no me llena, con gente que no simpatizo, en un ambiente totalmente ajeno a mí, tal vez estoy destinado a ser así toda mi vida porque no es la primera vez que aprecio lo mismo.

    Lo cierto es que, en este momento no tengo ganas de intentar, por este período de tiempo me dejaré llevar.

    Creo que lo único que me queda es encontrar esa chispa que enciende la vida.

    1. Hola Manuel, esa chispa ya está. El sentir esa incomodidad es la chispa que va a permitirte prender fuego todo y volver a empezar, eligiendo. No sé si un nuevo trabajo pero si una nueva forma de tomarte la vida. Una respuesta a esa pregunta de a dónde vas. Elegí vos a donde querés ir. Y no dejes de intentar. Te mando un abrazo! Vir

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