Hubo una época en la que todas las mañanas me levantaba y lo primero que hacía era escribir en este sitio. Todo empezó por una dinámica creativa. Al principio tenía como miedo de no saber qué escribir todos los días. Pero salieron cosas que hoy releo y me doy cuenta que ya estaba en ese momento. El momento de transformación. Cual oruga en mariposa.

 

 

Me sentada frente a la computadora y escribía. Los dos primeros días habré pensado cuál sería el tema. Después, salieron solos. Como una canilla que se abrió después de mucho tiempo y empezó a largar toda la suciedad que sus caños guardaban.

 

Después vino una época de palabras habladas. Necesitaba darle voz a todas esas situaciones que me atormentan desde hace años. La escritura sigue siendo mi refugio porque acudí a ella en momentos donde el nudo de la garganta era tan fuerte que no me permitía respirar.

 

Y ahora estoy acá. Me desperté, me bañé, me vestí, lavé los platos de la cena, barrí y pasé un trapo a los pisos, me hice mate, agarré una banana y ahora estoy acá. Con ganas de comenzar una nueva etapa de escribir. Porque siento que lo necesito. Porque siento que es un nuevo momento y que la escritura es una de mis puntos de apoyo.

 

 

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