Tengo problemas con mi apellido

 

Tengo problemas con mi apellido. Salvo por mis hermanos, el resto de los “Sanz” no me interesan, no me identifican, no me motiva tener relación.
 
¿Uso el de mi madre? Menos. Salvo por ella, sucede lo mismo.
 
¿Uso el de Ale? No. A él le ocurre lo mismo. También quiere cambiárselo.
 
Aparte, no quiero tener algo de otro. Quiero algo mío.
 
¿Entonces? ¿Qué hago?
 
Dejar de usarlo no puedo. No por ahora.
 
Imagínense que llego a una frontera y cuando tengo que completar el espacio del apellido pongo “no tengo” o “no me gusta usarlo”.
 
¿Por qué esa necesidad de tener apellido? Esa costumbre del hombre de querer adueñarse de todo, incluso de las vidas y nombres de los demás.
 
Sí, me doy una idea de por qué se inventó, para diferenciarse y saber qué hijo pertenecía a que padre.
 
¿Ves? “Pertenecía”. Como si fueran cosas, objetos que se tienen.
 
Según el diccionario no era para saber quién pertenecía a quién si no que el apellido es el nombre de la familia con el cual se identifican a las personas.
 
¿La diferencia es…?
 
Bueno. Lo que le encuentro de común es que yo no me identifico ni me siento pertenecer a esos apellidos.
 
Ya lo dije, salvo por mis hermanos. Es más, me gustaría crear un apellido (porque para la burocracia humana es necesario tenerlo) que sea solo para mis hermanos y para mí.
 
Igual sigo dando vueltas al tema y sigo teniendo un apellido, dos o más, que no quiero portar porque no me siento identificada y porque, menos que menos, quiero ser una cosa que pertenezca a esa familia.
 
A veces pienso en inventarme uno y usarlo donde pueda. Por ejemplo, en el mail, en las redes sociales, etc.
 
¿Existe la posibilidad de cambiarse el apellido a uno que no tenga que ver con las personas con las que comparto el ADN?
 
¿No puedo adoptar un apellido?
 
¿Es tan importante el tema como para que le esté dedicando tanto tiempo?
 
Y si. Qué pregunta…
 
¿No hay un apellido para aquellos que no tienen apellido?
 
Automáticamente mi mente me trajo “Vir Sinapellido”.
 
Qué bueno que por lo menos yo misma me río o me hago chistes.
 
Eso significa que esto del apellido no es algo que me angustie o me deje sin dormir.

 

 
Eso sí. En cuanto conozca o encuentre una opción para llamarme como yo quiera, lo voy a hacer.

Fuente de las imágenes: Pinterest

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Cuando dejé de preguntar el por qué por un para qué, la forma en la que vivía cambió. Empece a escribir como forma de refugio, de escape a la realidad. Con los años, aprendí que la escritura me ayudaba tanto para liberar emociones como para sanarme.

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