Una frontera diferente

Me quedé viendo por la ventana. No se cuántos minutos fueron. ¿Cinco, diez, una hora?

Observo a mi alrededor.Todo va tan lento. 

Me siento perdida, aturdida, distraída.

“¿Esto está pasando de verdad?”

Pero el frío de la madrugada no deja equivocarme.

Está pasando…

¿Por qué? ¿Por qué?

¿Tan difícil es crear un puente para unir nuestras dos realidades y encontrarnos en el medio?

¿Es más fácil caer en las garras del pasado que pelear por el presente?

Luchamos tanto, tanto… 

Y ahora… ¿qué?

¿Bajamos los brazos?

¿Ya está?

Mi mente me trae un montón de recuerdos que me estrujan el corazón. Me mira y trata de hacerme entender el ahora.

Pero, pero, pero…

“¡Pero nada! ¡Dijimos que no íbamos a dar marcha atrás!”

Y vuelvo a mi refugio a sentir un poco de calor en este abúlico invierno.




Cuando dejé de preguntar el por qué por un para qué, la forma en la que vivía cambió. Empece a escribir como forma de refugio, de escape a la realidad. Con los años, aprendí que la escritura me ayudaba tanto para liberar emociones como para sanarme.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *