30 días de mí | Día 6

Día 6 – Super héroe favorito y por qué. Y nada de una persona que admires mucho. No, estamos hablando de los comics y los dibujitos y las películas. Usá la imaginación, carajo.

 

Suerte que en la consigna también dice “dibujitos” porque creo que nunca leí un comics y películas vi muy pocas. Y cuando digo muy pocas me refiero a que no vi “Volver al futuro” ni “Star wars” ni “Viaje a las estrellas” y tantas otras que son del estilo “clásicas que no podés vivir sin haberlas visto” y, ¿adivinen qué? ¡Vivo sin haberlas visto!

Bueno, después de la bardeada sin necesidad (perdón, fue más fuerte que yo) paso a escribir sobre la consigna.

Tampoco es que veía muchos dibujitos animados cuando era chica. Entre las actividades extra escolares que tenía y el bello patio que había para ir a jugar con el resto de los chicos del edificio, la televisión quedó en un lugar muy relegado de mi infancia.

Así que hice un poco memoria para recordar cuáles eran mis dibujitos animados diferentes. Acá va la lista:

  • Jem & The Holograms
  • Los Supersonicos
  • Thundercats
  • Sailor Moon (pero creo que ya estaba en la pre-adolescencia)

 

 

Analizando porqué son mis dibujitos animados preferidos me doy cuenta que, Jem & The Holograms y Sailor Moon tienen en común que eran todas chicas y que tenían el poder de cambiar. Y que había magia en sus vidas. Lo de Sailor Moon me encantaba la luna y el gato negro, aunque nunca convive con un gato todavía.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Lo de los Thundercats… ah pará, también, relacionado con los felinos. No me di cuenta hasta ahora. Y también, había magia en sus vidas pero también estaba como lo tecnológico y ahí los ensamblo con Los Supersonicos. Crecí creyendo que en el 2000 ibamos a vivir como ellos y me encantaba. Quería llegar al nuevo milenio para vivir toda esa tecnología.

 

O sea, resumiendo, la magia y el poder de cambiar son los poderes que me gustaría tener en mi vida sumandole la tecnología de anda a saber qué milenio. Y no me parece para nada raro que sea así. Y sospecho de dónde viene el teñirme el pelo de colores azul, turquesa y verde.

Cuando dejé de preguntar el por qué por un para qué, la forma en la que vivía cambió. Empece a escribir como forma de refugio, de escape a la realidad. Con los años, aprendí que la escritura me ayudaba tanto para liberar emociones como para sanarme.

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