ME HACE BIEN ESCRIBIR

Espacio donde la escritura se convierte
en una terapia de liberación

Espacio donde la escritura se convierte en una terapia de liberación

La escritura es mi refugio. 

Un lugar para liberar emociones

y para explorar mi creatividad.

¡Hola, soy Vir!

Desde niña escribo en diarios íntimos, hojas sueltas y cuadernos porque necesitaba contar lo que me pasaba: tenía miedo y me sentía sola en un ambiente hostil.

Escribir me salvó.

Durante muchos años crecí pensando que solo a mí me pasaron cosas horribles.

En el 2004 abrí este blog para desahogarme y soltar parte de la angustia que tenía. Sinceramente, no creía que alguien se interese en lo que yo tenía para decir. Pero con los mensajes que recibí, entendí que  todas las personas pasamos por situaciones que nos hicieron doler mucho y que no estoy sola en el mundo.

Escribir me permite resignificar mi historia.

Gracias a la escritura terapeutica pude reencontrarme con mi niña interior, conectar con mis emociones, entender mis pensamientos y creer que a mí también me pueden pasar cosas buenas.

Se que cuando te lastimaron mucho y tu autoestima está por el piso, es difícil sentirte bien. A través de la escritura yo encontré esa luz entre tanta oscuridad. Y quiero que vos también conozcas cómo conectar con vos y reescribir esa historia que te hizo mal.

Te doy la bienvenida a mi diario (no) íntimo.

Un espacio donde comparto herramientas y técnicas de escritura terapéutica y creativa con la intención de que puedas conocerte mejor, conectarte con tus emociones y entender que no hay nada malo en vos. Que lo que te pasó no te define ni define tu vida. Y que podés vivir sintiéndote mejor con vos misma.

Vir

ESCRITURA TERAPÉUTICA

Encontré en el arte de escribir un lugar donde poder analizarme, observar, reflexionar, liberar y reasignar emociones y aprender a resignificar mi historia.
Con las técnicas y herramientas de la escritura terapéutica, todos los días me conozco un poco más.

DIARIO NO ÍNTIMO

Cuando me preguntan por qué publico historias personales y privadas,  respondo «¿por qué no hacerlo?». Crecí con angustia creyendo que solo me pasaba a mí y que nadie podía ayudarme. Compartirla me ayudó. Y si ayuda a otras personas, todo vale la pena.