Día 3 | La culpa es de Jesús y Gandhi

Está claro que quiero progresar, que quiero avanzar, que quiero liberar de las emociones negativas, que quiero estar bien conmigo misma.
 
Y después de estar dando tantas vueltas sobre la forma, me encontré preguntándome por qué no pude perdonar todo lo que me sucedió.
 
 
Pero esa pregunta me llevó a reflexionar sobre si yo sé perdonar. Porque algo tengo bien en claro, el perdón no es solo decir “lo siento”. Hay que sentirlo de verdad. Pero… 
 
¿Qué es lo que se siente cuando se perdona? ¿A quién se perdona? ¿Qué es lo que hace que podamos perdonar?
 
Hasta acá, mi sensación es que el perdón es como una estrella que, a cada paso que doy para acercarme a ella, se aleja un poco más. Y al mismo tiempo reflexiono si el perdón no es un objetivo sino un camino hacia algo más.
 
¿Se entiende lo que digo? 
 
Porque a veces me cuesta comprenderme. Es que tengo la costumbre de escribir la mayoría de las cosas que se me pasan por la cabeza. 
 
Las escribo, las suelto de la prisión de mi mente y las pongo en un lugar para observarlas. Como si fuera un bioquímico estudiando unas bacterias.
 
Hay veces que pienso que la culpa de esta sensación de vacío, este sentimiento de no poder alcanzar nunca el perdón la tienen personajes de la historia que han demostrado una gran capacidad de perdonar, como Gandhi predicando la no violencia. 
 
Y si no fuera verdad que sucedió tales cosas, la culpa es de los que nos hicieron creer que se puede perdonar absolutamente todo. Por ejemplo, los que escribieron la biblia y mostraron como Jesús perdonó, incluso, a los que lo mataron crucificándolo.
 
¡Y es qué te ves tan lejos de poder hacer eso! ¿O no?
 
¿Cómo voy a sentir que se perdonar cuando tengo esos ejemplos del perdón?
 
Y ya metí la palabra “culpa” en mi discurso. ¡No me libero más de esta palabra de mierda! Basta con el tema de la culpa, culpa, culpa.
 
¿Culpa de qué?
 
Porque automáticamente, cuando se menciona la palabra culpa, tiene que venir atrás el castigo. Y si no, explicame eso del “pecado original”por el solo hecho de haber nacido.
 
Pero bueno, despacio… paso a paso. Ahora estamos con el perdón. Más adelante nos encargamos de la culpa.
 
 
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La imagen fue extraída de aquí

 

Cuando dejé de preguntar el por qué por un para qué, la forma en la que vivía cambió. Empece a escribir como forma de refugio, de escape a la realidad. Con los años, aprendí que la escritura me ayudaba tanto para liberar emociones como para sanarme.

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