D de Duelo

Hay acontecimientos que abren heridas nuestra vida, algunas leves y otras profundas. El 25 de enero de 1997 a las 20hs a mi, y mi familia, nos sucedió algo que no nos dejo ser igual a lo que veníamos siendo, nunca mas, o por lo menos a mi.

Escrita el 30 de octubre de 2013

Si, ya se. ¡Qué palabra fea que elegí! Pero estuve en duelo durante 16 años y quiero escribir la historia para, en parte, al plasmarla en letras pueda cerrarla.

Varios hechos en mi vida me marcaron, pero este fue… ¿Cómo decirlo? No se, lean y van a ver.

Hay acontecimientos que abren heridas nuestra vida, algunas leves y otras profundas.

El 25 de enero de 1997 a las 20hs a mi, y mi familia, nos sucedió algo que no nos dejo ser igual a lo que veníamos siendo, nunca mas, o por lo menos a mi.

En un abrir y cerrar de ojos todo cambió. Y surgió la pregunta que duele ¿por qué a mi?. Duele porque la respuesta es otra pregunta ¿por qué no a vos?. Y te enojas con quien haya decido que eso te suceda, ¡qué hijo de puta! pensás, decís, sentís.

¿Qué clase de perverso permita que le suceda esto a una chica de 12 años?

Lo más desesperante es haberlo presentido, yo no tenía que estar ahí, algo me decía que las cosas iban a terminar mal, mal, mal. Tanto se hablaba de qué podía pasar: qué la familia anterior eran 7 y murieron 5 y la otra eran 4 y no sobrevivieron ninguno.

¿Cuánto habrá influido la ingesta de alcohol por parte del conductor en la hora de almuerzo? Muchos dicen que nada porque pasaron 6 horas hasta lo sucedido.

¿Habrá sido que mis hermanos, quiero creer en su ignorancia máxima, lo veían como juego y preguntaban a cada rato cuando volcábamos? Pero era constante… como Bart y Lisa u Homero y Apu… «¿Cuándo volcamos? ¿Cuándo volcamos?» Y a mi se me helaba la sangre y gritaba que se callen. Qué irónico que ellos, en cierta forma, lo pedían y sólo tuvieron heridas leves.

Y cómo si algo faltara, sucedió algo ¿mágico?

Cuando el neumático del lado del conductor tocó el borde del asfalto se rompió el eje delantero provocando que el auto empiece a ir en zig zag sobre el asfalto y parte del ripio hasta que finalmente fue hacia uno de los costados de la ruta donde había un barranco, cayó y dio varios vuelcos (testigos del accidente dicen que fueron 7 u 8).

No se cómo todavía porque realmente todo sucedió en un cuestión de segundos, le hice señas a mis hermanos para se metan en los huecos que había entre los asientos delanteros y el trasero. Cuando el auto cayó, yo salí despedida por la luneta (vidrio de atrás). Nunca perdí la conciencia pero si pasó algo extraño: por unos segundos vi toda la secuencia desde afuera, como si fuera una cámara de video en el cielo.

Pero lo más impactante es que todo sucedió mientras por los parlantes del estéreo reproducían el tema «Sólo se vive una vez» del grupo español Azúcar Moreno.

Por muchos años estuve enfadada, ofuscada, enojada y todo lo terminado en «ada» por esa cosa del destino perverso que truncó mi vida a los 12 años y encima pone un mensaje oculto con un tema musical que no es de mi agrado.

Antes de que se sigan preocupando, sobrevivimos todos. Mi padre y mis hermanos sufrieron heridas leves, mi mama tuvo problema en la cervical, la primera noche estuvo en coma con pronóstico reservado, pero pidió en el más allá quedarse un poco más para cuidarnos y la devolvieron.

En mi caso, como dije, no perdí la conciencia pero en el momento que salí despedida es como que miraba todo desde arriba. De hecho, no sentí dolor al caer y quebrarme el humero en tres pedazos y sufrir luxación y rotación 180º de la cabeza del hueso que se desprendió de la clavícula. No se bien en que momento volví a mi cuerpo y veía todo desde el piso, recostada y sin poder mover las piernas.

Recuerdo a un camionero con unos ojos azules profundos que se me acerco a hablarme y tranquilizarme. Todo era un caos, mis hermanos llorando y tratando de juntar las pastillas de mi padre que estaban desparramadas por el pasto y que el debía tomar por sus graves problemas de salud. Mi padre gritando y maldiciendo, preguntando «qué hice» mientras mi mama estaba sin conciencia colgada con la mitad del cuerpo afuera del auto. Dos personas intentaban detener a mi padre para que no la moviera de ese lugar, por suerte lo lograron.

La ambulancia demoró 45 minutos en llegar, no es para menos, esto ocurrió en la mitad de la ruta que une Punta Arenas con Puerto Natales al sur de Chile. Ruta que tenía la particularidad de ser mitad de asfalto mitad ripio.

En ese tiempo, trataban de calmarme porque no podía mover el brazo izquierdo ni las piernas. Me decían que las piernas era producto del golpe (¿qué golpe? ah claro es que yo no estaba… pero ¿cómo lo explicaba?) y el brazo izquierdo se fijaron por arriba y me dijeron que me había sacado de lugar el hombro. Que casualidad que el camionero había sufrido lo mismo y me mostraba como se sacaba y volvía a colocar solo el hombro en su lugar. Me decía que iba a ser «la sensación» de la escuela con ese truco.

Y llego la ambulancia y nos llevo a mi mama y a mi. Ahí hablo y me pregunto como estaban todos… se me llenan las lagrimas de recordarlo, yo tratando de calmarla a ella, diciéndole que yo estaba bien y ¡no podía mover las piernas ni un brazo!

Lo que sucedió después es muy triste porque, como en Chile la salud es mayormente paga y muy costosa, terminamos en el hospital publico donde tuvimos que compartir la cama con mi mama. Y, si bien eramos dos en una cama, la comida que traían era para uno. Prefiero recordar a las mujeres que se solidarizaron y guardaban un poco de su comida para que podamos comer las dos.

¡Qué terror cuando escuche que la solución a mi hombro era amputarlo! ¿Por qué? Mi mama ya estaba bien, así que decidió firmar y hacerse responsable y llevarme a Buenos Aires para que me operen.

Así fue que, un 31 de enero estaba ingresando a un quirofano donde, durante un poco mas 9 horas, estuvieron reconstruyendo mi hombro y humero partido en 3 y astillado en mas de 50 pedazos, colocando un tornillo de 17cm como hueso para que este se forme alrededor y dejando, como si todo lo demás no fuera suficiente, una cicatriz de 25 puntos en forma de serpiente en la zona.

Pero nadie se animo a decírmelo. Esperaron a que venga uno de los traumatólogos con una especie de amoladora para hacer una ventana en el yeso y poder curar los puntos. Pobre pibe cuando me lo dijo.

Repito, tenia 12 años, plena adolescencia. La imagen exterior era sumamente importante para mi.

Mi mama ayudó muchísimo en mi recuperación, de hecho ella se encargó de la kinesiología. Por eso, un año y medio después me estaban diciendo que había recuperado un 99% de la movilidad del hombro. Es que el traumatólogo fue un atorrante (en el buen sentido) porque me dijo que nunca iba a poder abrocharme el corpiño y fue lo que mas ejercité. Hoy puedo hacer todo como si no hubiera pasado nada.
El hueso se formó bien, a los dos años me sacaron el tornillo así puedo pasar por el detector de metales sin que suene.

Pero a mi me quedó un rencor, un odio, una angustia terrible por todo eso que tuve que pasar. La pregunta ¿por qué a mi? seguía y seguía. Lloraba todo el tiempo y me enojaba mucho.

Hasta que no tuve 18 años, no dejaba que se vea mi cicatriz. Usaba sacos todo el tiempo, si, por mas que hicieran 40 grados, yo tenia un saco o una remera que la tapara. Incluso fantasee con hacerme un tatuaje para disimularla.

Hoy la acepto. Es parte de mi. Sin ella no soy yo. Es más, si estuviera en alguna tragedia seria fácil identificarme (perdón, es que también hago chistes negros ahora).

Me costo mucho pero mucho. Fue un duelo largo y a veces dudo de si realmente termino.
Yo creo que si, porque ahora lo veo y siento distinto:

Hoy no estoy triste por tener una cicatriz, estoy contenta de tener el brazo.
Hoy no estoy triste por tener haber tenido un accidente, estoy contenta de estar viva.
Hoy no busco el por qué me toco a mi, busco el sentido de para qué me toco a mi.
Hoy no creo que el tema «Solo se vive una vez» sea malo, doy gracias que era ese tema porque estoy segura que es un mensaje que no quiero dejar pasar.
Hoy no estoy con miedo a viajar en la ruta, hoy vivo viajando en las rutas.

Y por sobre todo las cosas, cerré la etapa cuando el 26 de enero de 2013 pase de nuevo por esa ruta y perdone todo lo que pasó. Me perdone a mi, a mi padre, a mi mama, a mis hermanos, a los chilenos, a los doctores que me querían amputar, a los doctores que me reconstruyeron el hombro, perdoné todo para ser libre.

El duelo no es algo agradable, pero es necesario pasarlo… si, pasarlo y pasar a la otra etapa. No quedarse ahí revolviendo dolor y más dolor. Porque lo que pasó, ya pasó… no podemos cambiarlo pero tenemos la capacidad de elegir cómo llevar ese dolor.

Nada, escribí mucho. Lo necesitaba.

¡Hola! Soy Vir

Este es mi diario no íntimo. Espacio donde la escritura se convierte en una terapia de liberación.

Escribir me salvó.

Por eso comparto herramientas y técnicas de escritura terápeutica y creativa con la intención de que puedas conocerte mejor, conectarte con tus emociones y entender que no hay nada malo en vos. Que lo que te pasó no te define, que se puede resignificar la historia para vivir sintiendote mejor con vos misma.

 

8 Comentarios
  1. Javier Tejada

    Que mujer valiente!
    Yo creo que cada uno tiene su cruz, la cual no es mas pesada de lo que puedas soportar.
    Un fuerte abrazo desde Mendoza

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  2. Juan Manuel Lere

    Uf, amiga, qué decir!?
    Qué día "D"!
    Te mando un abrazo enorme!!! 🙂

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  3. Vir

    Viajero Mochilero! Que lindas palabras me dedicaste, muchas gracias!!! Todos los dias intento superar las situaciones adversas que me tocan atravesar pero lo mejor que tengo es haber aprendido a preguntar PARA QUÉ y dejar el por qué… para algunos es conformismo, pero yo me siento bien intentando buscar el mensaje para aprender. De hecho, estoy muy enfocada en averiguar el PARA QUÉ vine a este mundo con este cuerpo y con esta vida, cual es mi mision. Pasa que no es algo de un dia para otro, hay mucho por aprender y conocer. Muchas gracias por tus palabras!! Recibe de mi parte mis mejores deseos y todo lo lindo que me deseaste!! Abrazos!! Y te espero seguido por aqui 🙂

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  4. Viajero Mochilero

    Hola Virginia, yo enfocaré mi comentario ha decirte q t felicito enormemente x la madurez espiritual, emocional y d todo tipo q demuestras y transmites a travez d tu relato y experiencia, a muchos sucesos en nuestra vida no le encontramos respuesta lógica y/o razón d ser cuando mas nesecitamos d ella, pero, regularmente y al paso dl tiempo estas llegan a nuestras mentes y corazones, será tal vez, x q invariablemente cambiamos nuestras preguntas, d un PORQUÉ, a un PARAQUÉ, y todo vuelve a tener sentido y razón d ser……….. T felicito enormemente x haber superado ese Luto, perdonar, perdonarte y seguir adelante, se percibe q eres un bello ser humano con enormes ganas d vivir y ser féliz…………. Recibe toda mi admiración y respeto, saludos enormes, mis mejores deseos, buenas rutas, frescos vientos, larga vuda y Q t vaya bonito siempre.

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  5. Vir

    Es que lo terrible, lo peor que verdaderamente me hubiera pasado es si no hubiera aprendido, si no hubiera seguido. Cuando Ale me dijo de salir a viajar por las rutas, uffff un poco arrugue, pero porque el no sabia manejar jaja… ahora ya esta, voy a seguir cauta no miedosa, porque el miedo te paraliza, y yo me subo igual a un auto, colectivo o camion como El Forastero 😀
    Pero insisto, tarde mucho tiempo en recuperarme de ese duelo, y sigo aprendiendo de ese hecho todos los dias. Es mas, es algo re loco, pero todos los dias me convenzo mas que fuimos con familia, antes de venir al mundo, que planeamos tener ese accidente para aprender todos… si si, es muy rebuscado pero hechos que ocurrieron despues me dan la pauta de que no estoy errada.
    JAJAJAJA te imaginas?? O si me ponian un brazo de plastico y no se daban cuenta y me ponian otro derecho… sabes todo lo que podria hacer con dos brazos derechos!!! jajajaja… gracias por elogio negri, no es para tanto, solo escribi y escribi. Besos

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  6. Vir

    Hola Dani (no se por qué pero doy por sentado que no sos Jota je), si es muy triste, capaz que el relato esta re cargado de angustia pero cuando lo cuento en persona no es tanto eh! Porque trato de que la gente se termine enganchando mas con el "milagro" que con lo malo de la situacion… siempre me gusta dejar el mensaje de que este suceso me marco para bien porque hoy puedo capitalizarlo de forma positiva.
    La cicatriz esta y va a seguir estando, muchos cirujanos plasticos me han dicho de operarme y hasta estuve dos meses poniendome la crema cicatricure… hay momentos en que ni se nota que esta y otros en los que si. Me entero con 24hs de anticipacion cuando esta por llover porque me pica… antes me enojaba que la gente me preguntara que me paso o me la mirara con cara de asco, ahora no. "SOLO SE VIVE UNA VEZ", si le sacamos la musica, la frase es como para tatuarsela. Gracias por darte una vuelta y leer tantoooo jeje

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  7. titinroundtheworld.com

    ¡Viiiiir! ¡Qué terrible relato! Pero claro, pienso como vos, no es el por qué te pasó, es la suerte de que aún estás acá y hayas podido aprender. Cuando las cosas nos pasan a nosotros, es difícil llegar a la conclusión más razonal, así que te felicito muchísimo por la entereza. Y más que nada por no haber permitido que esa situación te aisle de las rutas y los viajes que tan feliz te hacen. Me alegro muchísimo que todo salió mejor de lo esperado y también que lo sepas llevar con humor. ¡Mirá si terminabas en lo del Dr. Nik Riviera y te dejaba la pierna por brazo! Gran gran relato y gran gran persona la que escribe. ¡SOS GROSA!

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  8. Marcando el Polo

    Hola Vir!!! Qué triste lo que contás, pero todo pasa por algo. No es casualidad que haya pasado JUSTO cuando sonaba esa canción. Un mensaje que les llegó a tiempo. Quizás eras demasiado chica como para comprenderlo, pero ahora lo podés ver a la distancia y aproevecharlo. Y la cicatriz está siempre presente para que NUNCA te olvides del mensaje.
    Es duro el relato, pero hermoso el mensaje para todos los lectores. Sólo se vive una vez, y la vida es más corta de lo que pensamos. Todo es temporal, inclusive el sufrimiento.
    Adelante!!!!!!

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