Quiero vale cuatro

Hay momentos que quiere abandonar el juego. Pero hay otros que voy por más y por todo.

Escrita el 4 de febrero de 2016

Una necesidad de siempre encontrarle un para qué a las situaciones. De unir cabos, de agrupar, de asignar un rol a todo. Una especie de querer entender la existencia sin revelar el secreto.

Así son mis momentos de reflexión. Retrospección al límite.
 
¿Está bien? ¿Es exagerado? ¿Es infantil creer que todo está relacionado?
 
Cuando todas esas dudas empiezan a rondar por mi mente, pongo el freno. Pero dura tan poco… la realidad siempre me muestra las conexiones.
 
Lo que me sucede hoy, fue un deseo de ayer.
 
A veces son pensamientos que solté al aire y dejé que el viento se los lleve.
 
Esos son los que se concretan la mayor parte del tiempo.
 
Y buscando una respuesta, descubrí el por qué.
 
No interferí. Solo dejé ser. Dejé que fluya.
 
 
Y curiosa me planteo: ¿por qué no puedo tener la misma actitud siempre? ¿por qué a veces sí, y a veces no? ¿o será que también, la forma en la que actuó, es parte del libreto y así debe ser?
 
Un círculo. Una serie de preguntas que vuelven me dejan en el comienzo. ¿O en el fin? Nunca se sabe, por eso es un círculo.
 
Lo que estoy segura es que vivo para aprender. La tierra, este planeta tan contradictorio, tan perfecto con un virus tan letal, es mi universidad.
 
Tal vez es hora de abandonar el hábito de buscarle a todo un sentido para darle lugar al poder disfrutar, a relajar, a fluir.
 
Aceptar que todo es, ni bueno, ni malo: “es”.
 
¡Pero pucha qué es difícil!
 
¿Cómo hago para desaprender que todo está expuesto al juicio diario?
 
Y ahí es cuando mi mente saca su as de espadas bajo la manga y, como si estuviéramos jugando, me canta «quiero vale cuatro».
 
«¿Quién te dio el poder de juzgar? ¿Por qué crees que tenés la verdad sobre lo que ocurre y conoces mejor que nadie lo que debería suceder, cómo debería ser, cómo sería “mejor”? ¿Quién te dijo que tu definición de “mejor” es la correcta y se ajusta a todos los hechos?»
 
Y tiene razón. Esta vez, me ganó el partido.
 
 
 
 
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Fuente de las imágenes: Foto de Mo en Pexels

¡Hola! Soy Vir

Este es mi diario no íntimo. Espacio donde la escritura se convierte en una terapia de liberación.

Escribir me salvó.

Por eso comparto herramientas y técnicas de escritura terápeutica y creativa con la intención de que puedas conocerte mejor, conectarte con tus emociones y entender que no hay nada malo en vos. Que lo que te pasó no te define, que se puede resignificar la historia para vivir sintiendote mejor con vos misma.

 

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