Página 9: No soy un número en la balanza

En este episodio hablo sobre un tema que mencioné en el episodio 7: los trastornos alimenticios. Cuento mi experiencia para concientizar sobre los peligros de la cultura de “ser flaca para ser feliz”.

Escrita el 17 de agosto de 2021

En este episodio hablo sobre un tema que mencioné en el episodio 7: los trastornos alimenticios.

Cuento mi experiencia para concientizar sobre los peligros de la cultura de “ser flaca para ser feliz”. Mi problema con la comida y mi cuerpo comenzó cuando tuve el accidente en el 97. Antes del accidente era una nena híper activa. Después de la escuela tenía casi todas las tardes cubiertas de actividades físicas y artísticas.  Desde que me levantaba hasta que me iba a dormir.

Cuando ocurrió el accidente, y luego de operarme y reconstruirme el brazo izquierdo, no solo quedé con reposo absoluto, sino que me dieron corticoides. Pero como los trastornos alimenticios no empezaron por eso.

Me dieron de alta del hospital en Buenos Aires, pero mi familia había vuelto a Tierra del Fuego. Entonces, hasta que pudiera viajar, me quedé a cuidado de mi abuela paterna. En retrospectiva, ahora entiendo que ella siempre tuvo problemas con su cuerpo y conductas pocos saludables para bajar de peso o, mejor dicho, para no subir de peso.

Las semanas siguientes al accidente yo estaba todo el día en la cama viendo televisión y ella traía tortas y cosas ricas de la panadería para que comiéramos juntas durante la tarde. Hasta acá parece algo súper tierno, ¿no? Bueno, no.

Porque lo que seguía después de esa tarde de atracones fueron lecciones de cómo hacer para no engordar después de todo lo que había comido. No voy a dar detalles porque no sé quién puede estar leyendo y no quiero que mi experiencia sirva para dar ideas. No. Quiero que mi historia sirva para concientizar sobre los peligros de esta exigencia que se nos impone desde muy temprana edad.

Y así, no solo aprendí a realizar diferentes acciones después de comer con la idea de “así no engordo” sino que incorporé el hábito de comer mucho, atracones, en los momentos de mucha angustia y ansiedad.

A medida que iba engordando, el comentario de mis familiares cercanos fue “tenés que bajar de peso”. Y así, en el medio de una recuperación post operatorio y con un tornillo que hacía de tutor entre el hombro y el codo para que me crezca un hueso nuevo, lo más importante pasó a ser “tenés que volver a ser flaca”. Demencial.

Cuando en 2006 comienzo a convivir con mi pareja, apenas se enteró de lo que pasaba y hacía, me ofreció su apoyo y ayuda para dejar de hacerlo. Es al día de hoy que, si bien no tengo actitudes autodestructivas y extremas en relación a la comida, sigo teniendo a veces problemas con la comida y ni hablar de la forma de pensar con respecto a eso.

Es un trabajo muy duro, es una pelea continua en mi cabeza.

Hasta el 2019 tuve la creencia que no iba a poder ser feliz, ni exitosa, ni me iban a pasar cosas buenas hasta que no volviera a ser flaca. Mi vida estaba definida por un número en la balanza.

Es más, editando el episodio me di cuenta que digo mi peso actual cosa que hasta hace dos años era algo IMPOSIBLE de hacer. Ni siquiera mi pareja sabía mi peso. Incluso me costaba decírselo a mi psicóloga y seguro mentí las veces que me lo habrá preguntado cuando fui a otras médicas como la ginecóloga.

Cuento mi historia y mi experiencia por más que me de vergüenza porque sé que son muchas las personas que tienen trastornos alimenticios y, quizás escuchás este episodio y vos no los tenés, pero conocés a alguien que sí y que le puede ayudar escuchar la historia de otra persona para, por lo menos, no sentirse sola. Y, sobre todo, para que vea que se puede salir de ese círculo vicioso del horror. Que es un proceso que lleva tiempo, pero que vale la pena.

Pero es un proceso esto. Es más, es algo que va a convivir conmigo siempre. Porque no es fácil deconstruir tanto daño psicológico, emocional y moral. Pero lo intento, lo intento todos los días. Con amor y con compasión, algo que también estoy aprendiendo a hacer algo porque claro, no me enseñaron a ser compasiva conmigo. Al contrario, me enseñaron a odiarme, a lastimarme.

Lo que quiero decir es:

1- Si tenés algun trastorno alimenticio, por favor, buscá ayuda. En Google encontrás un montón de centros que se especializan en estos temas. Es más, si vivís en Argentina, hay una ley que obliga a las obras sociales y prepagas a cubrirte el tratamiento al 100% y eso incluye nutricionista, apoyo psicológico, clínico, farmacológico e incluso quirúrgico por si tenés que operarte. Y si vivís en otro país, también, busca ayuda.

2 – Si no tenés trastornos alimenticios, pero sos de esas personas que comenta sobre el peso o forma del cuerpo de las demás personas, dejá de hacerlo. No incentives ni a bajar de peso, ni a subir de peso ni a nada. En todo caso, y solo si te piden una opinión, porque es muy importante, sugerí un estilo de vida saludable pero acompañado de profesionales de la salud que sean especialista en la medicina de estilo de vida.

3 – Si estás pasando por una situación dolorosa y la relación que tenés con vos misma es difícil, no estás sola, no estás solo. En serio, pedí ayuda. Y si no te sale contar lo que te pasó o lo que te pasa, probá escribiendo. Escribí lo que sentís, lo que pensás, lo que creés. Escribile a todas esas personas que te hicieron o te hacen sentir mal, escribiles lo que pensás. Enojate, sacate la bronca, sacate el dolor. Escribí o pintá o creá canciones y cantá. Pero no te lo dejes adentro. Porque yo sé que duele mucho y no es justo. Por más que expresar lo que sentís por momentos también vas a sentirte mal porque procesar lo que te pasó es un montón y muy doloroso, depende de cada persona, pero no es fácil, por más que llores, grites, después de la descarga, te vas a sentir un poco mejor. Un poco más liviana, liviano. En serio te lo digo.

Otros textos en los que escribí sobre mis trastornos alimenticios:

¿Harta de ser gorda o de no tener compasión conmigo misma?

¿Ser o estar? ¿Es esa la cuestión?

Ya no es una palabra vacía

Batalla interior

Círculo obsesivo (me duele el reflejo del espejo)

Escuchá este episodio en:

¡Hola! Soy Vir

Este es mi diario no íntimo. Espacio donde la escritura se convierte en una terapia de liberación.

Escribir me salvó.

Por eso comparto herramientas y técnicas de escritura terápeutica y creativa con la intención de que puedas conocerte mejor, conectarte con tus emociones y entender que no hay nada malo en vos. Que lo que te pasó no te define, que se puede resignificar la historia para vivir sintiendote mejor con vos misma.

 

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